Un pueblo despide emocionado a sus héroes: los bomberos y colaboradores
Una despedida emocionante, que al grito de ¡GRACIAS!!GRACIAS!, aplausos y agitar de manos, los héroes abandonaban satisfechos y felices, “el Bolsón”. La emoción se adueñó de todos, mientras su sonrisa parecía decir “Misión Cumplida”, volvemos a nuestros hogares en paz.
Seguro que en otros lugares se habrán repetidos esas hermosas escenas de gratitud.
Todos pudimos ver por los medios de comunicación, las escenas del fuego devorando todo a su paso. Convirtiendo en cenizas, bosques, y viviendas. Quemando todo a su paso; parecía imposible parar esas gigantes lenguas de fuego. A los que lo veíamos de lejos nos conmocionaba, también nos atemorizaba. Tanto focos de incendio juntos, simultáneos, y como se dijo eso que no podemos creer; eran intencionales, provocados. Me preguntaba ¿qué mente tan desquiciadas, tan cargada de odio puede hacer eso? ¿Qué oscuros intereses persigue?
Pero luego de pensarlo, uno cae en la cuenta que, estas cosas ocurren cuando, como en nuestro país y en otros, se sembró y se sigue sembrando el odio, abriendo grietas, confundiendo mentes y oscureciendo conciencias. Un odio que divida y enfrente a los pueblos.
Pero no pudieron y no podrán nunca los mensajeros del mal lograr sus objetivos. Porque como dijo un poblador de Estancia Grande,(donde vivieron la misma pesadilla del fuego); agitado, cansado repetía una y otra vez, Yo no sé de donde salió tanta gente, de donde venían , porque a muchos no los conocía, nunca los había visto; pero todos aportaron su apoyo personal, o con camionetas, tractores, o agua para saciar la sed de los que luchaban contra el incendio: Hombres, mujeres, jóvenes y ya mayores, todos a una atacaban a ese monstruo, que amenazaba quemarlo todo. Este Señor hablo de un Héroe Invisible, pero siempre presente; DIOS, que cuando el fuego estaba llegando sobre alguna vivienda, provocó un remolino, que desvió el viento hacia otra dirección, salvando así todas.
Me hizo recordar un pedido del Papa San Juan Pablo II “HAGAMOS UNA CADENA DE AMOR, MÁS FUERTE QUE LA MUERTE” y otra que se grita en determinados momentos “EL PUEBLO UNIDO JAMÁS SERÁ VENCIDO”. Aquí y en todo el país, la gente solidaria de buena voluntad unió con su esfuerzo; estas dos consignas:
Y el Pueblo, perteneciera o no al lugar del incendio, intentando salvar algo de los suyo, o sin que se arriesgara nada de sus propiedades; hicieron una cadena humana más fuerte que ese gigante que avanzaba arrasando con todo, y no pudo avanzar, porque esa cadena estaba unida por el AMOR SOLIDARIO, DE ESAS PERSONAS DE CORAZONES GRANDES; BOMBEROS, Y VOLUNTARIOS, QUE NO DUDARON EN ARRIESGAR SU VIDA.
Cuando pienso en ellos, ese gesto tan grande de amor; pienso; ¿quién dijo que todo está perdido?, si son tantos los que ofrecen su corazón.
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